4 habilidades de “Inteligencia emocional” que te harán indispensable en tu empresa

por | Mar 4, 2019 | Back

Inteligencia. Emociones. Dos palabras que venden por separado pero que duplican las ventas cuando están juntas. Daniel Goleman puede parecerte el nombre de un tipo común o un ciudadano de una gran urbe, pero es quien popularizó lo que a día de hoy se llama ‘Inteligencia emocional’.

Pero, ¿qué es eso de la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es básicamente es la capacidad que tienes como persona de gestionarte a ti mismo y además, de gestionar relaciones con los demás de forma eficaz. No lo mires como simples palabras bien puestas. Es mucho más. Pueden existir ciertas sinergias de concepto entre la idea de gestionar relaciones con los demás y las soft skills  que diferencian a las personas.

¿Vamos un pasito más?

Si destripamos el concepto de inteligencia emocional nos topamos con una estrecha relación con lo que llaman inteligencia intrapersonal e interpersonal, es decir, la habilidad que tú y solo tú tienes para conocer tus propias emociones, sentimientos y formas de actuar (intrapersonal), y tu capacidad de gestionar las relaciones con el entorno (interpersonal). Punto. No hay más. Pueden existir mil y una definiciones para ello pero todo se reduce a cómo te comportas contigo mismo y cómo lo haces con los demás.

Existen 4 componentes de inteligencia emocional te hacen indispensable, importante y diferente. 4 llaves que te abren la puerta a un mejor puesto de trabajo, a una mejor relación laboral y a una mejor persona.

  1. Conciencia de uno mismo

Tu análisis DAFO personal. Es decir, ser consciente del impacto que generas en la empresa, en tu departamento y en tu puesto personal. ¿Eres crítico contigo mismo? Debes serlo ¿Crees que no te exiges lo suficiente? Tienes mucho más potencial del que crees. Escucha este secreto. El mundo empresarial está lleno de empleados que se sitúan en la media. Caminan por la oficina, planta de producción, o están sentados en el puesto de trabajo como si tuvieran el trabajo en las manos y… ¡se estuvieran quemando!. “¡Socorro, tengo trabajo!”. No. El primer paso para mejorar es concienciarte de tus propias capacidades, de leerte a ti mismo y autoevaluarte. Al final del día uno duerme siempre con su conciencia, y si sabes que tienes más potencial o que puedes ser más productivo en tu puesto de trabajo y no haces cosas para mejorar, no estás siendo honesto contigo mismo. Empleados que rinden en la media hay muchos, pero empleados que se conozcan a sí mismos, sean conscientes de sus debilidades y sean buenos en las tareas que se les dan bien, no hay muchos. Haz la prueba y observa a tus compañeros de trabajo. Observar la forma en que las personas se autoanalizan es también un forma  de aprender.

2. Autogestión

    1. Teoría y práctica. Ser o no ser. Conciencia de uno mismo y autogestión. Definiciones íntimamente relacionadas y a veces una consecuencia de la otra. La autogestión está íntimamente ligada con la conciencia de uno mismo. Es común que a mayor conciencia de uno mismo mayor autogestión.

      La autogestión es la capacidad que tienes no sólo de observarte (conciencia de uno mismo) sino también de entenderte y gestionarte. “Y, ¿por qué debería ser importante?” Porque vivimos en un mundo donde uno error en un “tweet” daña la imagen de una empresa. Porque una información mal comunicada genera ineficiencias que pueden traducirse en muchos, pero muchos gastos innecesarios. Saber gestionar tus impulsos, tener la capacidad de actuar conforme a lo mejor para la organización y no lo mejor para ti, es autogestión.

      Todo desarrollo personal pasa por esta fase, y la mayoría de líderes saben gestionarse. No hablamos de líderes en departamentos, ni en altos cargos de la estructura organizativa, ni siquiera de un presidente de gobierno.  Hablamos de ser líder en la tarea que haces. #Intralider.

    3. Motivación

    El “driver” clave. La motivación es lo que hace que te levantes cada mañana, apagues el despertador y el primer pensamiento que tengas sea: “¡Bien, voy a trabajar en algo que me encanta!”. Ser pasional por lo que haces. Que te llene. Que te sientas realizado.¿No es tu caso? No te desmotives, porque es la misma situación que la mayoría de los mortales. La buena noticia es que tú mismo determinas con tus pensamientos el resultado de tus acciones. Es esencial ir cada mañana a trabajar dispuesto a cumplir objetivos. Ir MOTIVADO por lo que vas a hacer. “En mi trabajo no tengo que cumplir objetivos”. ¿No tienes o no te los han impuesto? Seguro que puedes aplicar creatividad y ponerte metas alcanzables en el mes, semana o en el mismo día. Esa es una buena forma de ir motivado y de alcanzar TUS objetivos.

    4. Empatía

    ¿Te acuerdas de cuando hablábamos de inteligencia intrapersonal? Pues este factor, llave, herramienta, tesoro o como quieras llamarlo, se centra en la otra cara de la moneda. La habilidad interpersonal, o capacidad de relacionarnos con el entorno. Definimos empatía y ya acabamos creeme.

    Cualquier relación está basada en “acción reacción”. La empatía es la acción y tu respuesta es la reacción. Empatía es escuchar más que hablar. Mejor que eso. Empatía es escuchar sin pensar en hablar después. Es escuchar para entender. Ahí está la clave de la empatía. Ponerse en la situación de la persona, compañero de trabajo, jefe, cliente o quien quieras, y entender lo que quiere o lo que siente. Está más conectado con el entorno que contigo mismo, pero a su vez es una consecuencia del proceso de autoconocimiento y autogestión que comentábamos antes. Debes conocerte y entenderte antes de poder entender a los demás. De dentro a fuera.

    Empatía es desprendernos del ego que TODOS llevamos dentro y ponerte en la posición del otro, para entenderlo con SUS circunstancias y no con las tuyas. De esa forma y en caso de que se te pida consejo, puedes dar una respuesta más sabia e inteligente. La empatía es lo que ha guiado lo que llaman “La estrategia centrada en el cliente”, y es lo que diferencia a día de hoy a una persona, equipo o empresa que mira su ombligo de aquella que entiende y está abierta al mundo, y al cambio.

    ‘‘¡Stay tuned!’’

    Valentín Gómez Molina